Os dejamos esta parodia.
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sábado, 18 de abril de 2015
Los Smith Brothers Entrada 1
Los Smith Brothers somos unos youtbers que nos estrenamos con parodias y explicando la vida tal y como es. Ya nos veréis dentro de poco en yotube.
sábado, 7 de marzo de 2015
La Trilogia de Excalibur: La Dama del Lago: Capítulo 4: Un lugar llamado "El Infierno"
Capítulo 4: Un lugar
llamado “El Infierno”
Zeus
llegó en menos de cuatro jornadas al Mileto, un templo en ruinas y protegido
por una barrera.
-No
dejo que nadie entre ni salga de mis territorios, Zeus-dijo Hécate-. ¿Por qué
debería dejaros marchar?
-Porque
necesitáis escoger un bando-respondió Zeus seriamente.
-¿Un
bando? ¿A qué os refieres? Me encuentro al margen de las guerras y decisiones
del universo desde que me desterrasteis.
-Desterrados
nos encontraremos todos dentro de poco si nos unimos en esta lucha.
-No
mintáis, por favor. Se perfectamente que me necesitáis para ganar esta guerra
mas debéis saber que no os concederé a Excalibur.
-¿Puedo
saber el por qué?
-Porque
no es lógico darle a un ser despreciable una de las armas más poderosas del
universo.
-Hécate,
me daréis vuestra firma para deshacer los encantamientos protectores que
ocultan la espada y no se discutirá más-dijo Zeus mientras desenvainaba la
espada.
-¡Ni
se os ocurra amenazar a mi hija, Zeus!-Dijo la diosa Deméter que se acercaba
galopando lo más rápido posible hacia su hermano. Esta también desenvainó su
espada y le hizo un corte en la cara. Bajó de su caballo furiosa y con la idea
de proteger a su hija hasta el final.
-Hija,
no tenéis por qué elegir un bando-dijo Deméter.
-Es
por vuestra propia seguridad, sobrina-dijo Zeus-. Elegid un bando ya. O yo y mi
bando o ella y su rebelión.
-Respetaré
vuestra decisión pase lo que pase-dijo Deméter.,
-¿Respetaréis?-Dijo
Zeus-. ¿En serio, hermana? Ella ya no se cree esa excusa. No es tan joven e
ingenua como creéis.
-Ambos
me desterrasteis, ¿y por qué? Por Perséfone.
-Debéis
entenderlo, Hécate, hija mía-dijo Deméter-. Perséfone había sido raptada.
-¿Y
por qué Hades me quería a mí?-Preguntó Hécate-. Contádmelo y escogeré el bando.
-Si
os lo cuento no viviréis un día más, hija mía-dijo Deméter-. ¿Acaso no es
suficiente sufrimiento para una madre alejarse de su hija durante siglos? No
hay día en el que no me acuerde de vos y no hay día en el que no llore durante
la noche. Venid conmigo, os ocultaremos en algún reino que posea nuestra
rebelión y estaréis segura. Si Caos accede a este reino, vuestra barrera será
destruida completamente y no se sabrá nada de vos.
-Tenéis
razón-dijo Hécate.
-Es
cierto, tenéis razón-dijo Zeus-. Pero como deis un paso hacia la Rebelión de
los Seres lo lamentaréis.
-No
habéis cambiado nada, tío-dijo Hécate-. Sigue siendo tan difícil parlamentar
con vos como antaño.
-Ponedme
a prueba, sobrina-dijo Zeus-. Intentad iros.
El
cielo se entristeció aún más, a pesar de todo lo que había pasado, pero no era
por el enfrentamiento de Zeus sino por alguien que había ido al Mileto a matar
a esos tres dioses o ha encerrarlos en el reino de Tártaro. Un joven con alas
tan negras como la noche, una túnica con capucha azul, una antorcha de fuego
oscuro y una espada desenvainada se situó enfrente de los tres dioses.
-¡Tánatos!-Dijo
Zeus.
-¡Zeus!-Dijo
Tánatos-¡Deméter!
-¡Tánatos!-Dijo
Deméter.
-Hécate-dijo
la diosa-. Y ahora que nos conocemos todos, ¿nos marchamos ya?
-¡Hécate!-Dijo
Tánatos-. No estoy tan acostumbrado a llevarme a dioses y más si son de la
primera generación mas creo que lo haré bien.
-Por
encima de mi cadáver-dijo Zeus.
-Esa
es precisamente la idea que tengo-dijo Tánatos-. Mi señor os aguarda y sería de
muy mala educación no asistir a una reunión.
-Pues
que nos perdone-dijo Zeus.
Tánatos
desenvainó su espada y ágilmente se protegió de Zeus y Deméter. Hécate salió de
los terrenos del Mileto y fue rápidamente hacia el dios de la muerte. Hizo
aparecer una pequeña navaja que fue directa hacia las venas del brazo de su
enemigo para despistarle mientras Deméter intentaba golpearle. Mas no funcionó.
Tánatos hizo aparecer un escudo de hierro que fue lanzado fuertemente contra la
diosa de la agricultura, lo que hizo que se desmayara. Hécate hizo aparecer una
espada en su brazo derecho y luchó contra Tánatos junto con Zeus. Mas el
combate estaba demasiado igualado. La espada de Zeus comenzó a brillar con la
misma luz de un trueno e intentó acuchillar a su rival pero la espada de Zeus
no era la única que era especial. El arma de Tánatos también brillo y en ella
apareció en su hoja una lámina de fuego oscuro. Hécate decidió dejar las cosas
e hizo levitar hacia atrás bruscamente a su tío Zeus.
-No
podéis vencerme-dijo Tánatos.
-¿Aún
no habéis entendido a la magia?-Preguntó Hécate.
Ambos
cruzaron sus espadas y hubo un destello blanco. El tiempo se paralizo y los
planetas dejaron de moverse. Cuando Zeus pudo ver, Tánatos se había convertido
en una especie de hombre encapuchado con una daga que intentaba andar mas
cojeaba como el anciano más cojo del siglo y Hécate se hallaba convertida en
piedra, como una estatua, pero había dos mujeres iguales que ella pegadas a su
izquierda y a su derecha. ¿Por qué?
Mientras,
los hermanos hechiceros habían logrado traspasar el portal que había utilizado
antes Morgana y actualmente se encontraban en el Inframundo. Un hombre albino,
casi sin carne, y con la capucha blanca se encontraba al lado de unas puertas
de oro macizo. Parecía que estaba custodiando el paso.
-¿Quiénes
sois?-Preguntó Caronte.
-Somos
los hermanos e hijos de los dioses Zeus y Hera. Nuestro nombre es Merlín, yo, y
Marlín, é. Os rogamos que nos dejéis pasar.
-Lo
siento mas incumpliría mi deber-dijo Caronte.
-Por
favor, mi hijo está en peligro-dijo Marlín.
-Tengo
entendido que hay una guerra en la Gran Llanura del Norte. ¿Quizás esté allí?
-Venimos
de allí-dijo Merlín-. Mas se cual es vuestra política y es muy diferente a la
de vuestro señor.
Merlín
hizo aparecer unas monedas de planta llamadas dracmas. Este se las entregó a
Caronte y el anciano los recibió de buen agrado.
-Síganme-dijo
Caronte.
Pero
no fueron conducidos por las grandes puertas de oro macizo sino por una pequeña
de madera de roble que se encontraba a la izquierda. Entraron en un túnel
iluminado por antorchas de fuego azul cielo. Era inmenso, giraron varias veces
a la izquierda y después a la derecha. Siguieron todo recto y luego volvieron a
girar en todas las direcciones. Más tarde, se pararon en una bifurcación en la
que había un cartel con tres flechas. La de la izquierda señalaba el camino
hacia el reino de Tártaro, la del centro que conducía a la Isla de los
Bienaventurados y la de la derecha llevaba a los Campos Elíseos.
-Aquí
es donde he de dejaros-dijo Caronte-. Mis obligaciones me impiden que avance un
paso más.
-¡No
puedes dejarnos aquí!-dijo Marlín-. ¡No sabemos lo que puede haber ahí dentro!
-Si
sois unos magos verdaderos y sabios sabréis lo que hay en el reino de
Tártaro-dijo Caronte.
-¿No
podemos haceros cambiar de opinión, señor Caronte?-Preguntó Merlín.
-Lo
siento, Merlín-dijo Caronte-. Pero no existen suficientes dracmas como para
dejar mi trabajo o hacer que me despidan. Buena suerte.
-No
podemos luchar contra su voluntad, hermano-dijo Merlín mientras veían como
Caronte se alejaba-. Adelante pues.
-Siempre
tan parlamentario-dijo Marlín.
Y
mientras cogían el camino de la izquierda hacia el reino de Tártaro comenzaron
a debatir.
-Entiendo
vuestro enojo-dijo Merlín.
-No,
no lo entendéis-dijo Marlín.
-Sí,
sí que lo entiendo. No sabéis nada sobre el paradero de vuestra esposa, ha
estallado una guerra en nuestros propios terrenos y vuestro hijo ha sido
raptado pero tened en cuenta que también son mis terrenos, mi cuñada y mi
sobrino.
-Tenéis
razón mas no es justa.
-¿Justa?
¿Qué no la es?
-Mi
vida, nuestra vida. Somos magos, ¿no? ¿Por qué nos sucede todo esto? ¿Por qué
no hemos cambiado el mundo? ¿Por qué sigue igual de prehistórico?
-El
mundo sigue igual de prehistórico mas su gente no. Cambiar un universo entero
no es una tarea que se ha de realizar en una jornada, ¡se necesitan milenios!
Es cierto, sigue habiendo guerras y muerte mas su número no es tan alto como el
de antaño y somos nosotros quienes hemos de cambiar eso. Desde nuestro
nacimiento, se nos ha encomendado la tarea de proteger al universo de Caos mas,
¿por qué no protegemos al universo de sí mismo? Caos no es solo el único
villano en esta historia.
-Tenéis
más razón que un santo, hermano, pero no me neguéis que no es triste. Personas
matando personas… me entristece el alma.
-Para
eso están las nuevas generaciones, ¿no? Para cambiar lo patógeno del mundo y
convertirlo en sanas acciones que nos ayudarán a encontrar la felicidad.
-Mas
no podemos dejarlo todo en manos de las nuevas generaciones pues así, ellos
harán lo mismo que nosotros.
-¿Y
no estamos los de las antiguas generaciones para ayudar? Si nos unimos todo
esto… cambiará-dijo Merlín finalizando el debate-. Aquí están… las puertas del
reino de Tártaro.
-¿Volveremos
a ver la luz del sol?-Preguntó Marlín.
Ambos
se abrazaron como hermanos que eran y abrieron las puertas tan grandes como las
que se encontraban en la entrada del Inframundo. Cuando entraron al reino de
Tártaro lo primero que vieron era grandes puentes de rocas, minerales,
cristales y piedras preciosas pero no se encontraba nadie en lo que parecía el
interior de una montaña hasta que avanzaron unos pasos y atravesaron unos de
los enormes puentes y cuando se hallaron a mitad de camino escucharon una voz
detrás suya.
-¿Qué
hacen aquí?-Preguntó Hades.
-¡Hades!-Dijo
Marlín-. Esto… estábamos… seré muy claro. ¿Dónde está mi hijo?
-¿Vuestro
hijo?-Preguntó Hades-. Él debería estar con su madre.
-Y
nosotros deberíamos estar en la Gran Llanura del Norte batallando con las
fuerzas de Caos y de Zeus-dijo Merlín-. Mas los acontecimientos han cambiado.
-Zeus
no está solo, Merlín-dijo Hades-. Deberían haberse dado cuenta ya. Están en el
reino de Tártaro…
-Sabemos
perfectamente donde nos hallamos-dijo Marlín.
-Mas,
¿sabéis a quién os enfrentáis?-Preguntó Hades pero lo que ocurrió después fue
una visión muy desagradable. La piel de Hades se fue derritiendo, los ojos se
cayeron y el pelo se convirtió en niebla gris. Después los músculos se
separaron como si hubiese alguien dentro que lo estuviese haciendo y era
cierto. Un hombre había sido sustituido por Hades.
-¡Minos!-Dijo
Marlín.
-Exacto-dijo
Minos, el juez de las almas del Inframundo-. Arturo es nuestro, Marlín. No es
necesario luchar.
-Arturo
es mi hijo y no hay más que hablar-dijo Marlín.
-Veo
que nadie lo entiende-dijo Minos-. Necesitamos investigar sobre el asunto de
Oráculo y no nos lo impediréis. Si es necesario os retaré a un duelo.
-No
es necesario luchar-dijo Merlín.
-¡Qué
lástima!-Se burló Minos-. Porque me apetece bastante.
Minos
hizo aparecer una espada en su mano izquierda y dio una vuelta de trescientos
sesenta grados mientras una nube blanca lo cubría y le protegía de los
hermanos. Dicha nube creció y desapareció. Entre las grietas de las paredes y
los puentes aparecieron unos caballeros con espadas y escudos pero se
encontraban muertos.
-Estos
se denominan zombis-dijo la voz de Minos que se hallaba en el aire-. Fuertes
caballeros del reino de Tártaro que hacen cualquier cosa por conseguir un trozo
de carne jugosa.
Las
rubíes, zafiros, diamantes, etc… comenzaron a brillar y el suelo tembló. El
puente fue destruido y los dos magos cayeron a gran velocidad a lo que parecía
un pozo enorme sin fondo. Con rocas tan oscuras y frías como los icebergs del
polo norte. De repente, una bandada de murciélagos de medio metro se lanzaron
contra los hermanos hechiceros pero un destello blanco de Marlín y fueron
convertidos en cenizas. Después hicieron aparecer una saga y se la ataron a una
cintura y en cuanto vieron el saliente más estable se aprovecharon y se
sujetaron a este. Comenzaron a escalar pero tardarían días y semanas para
llegar a la superficie hasta que escucharon una voz. Pertenecía a una mujer que
parecía asustada y desesperada.
-¡Por
aquí! ¡Vamos, es por aquí!-Dijo la mujer.
-No
os entendemos-dijo Merlín.
-Debes
coger el diamante y tirarlo al vacío-dijo la mujer.
-¿Por
qué?-Preguntó Marlín.
-Vos
hacedlo, si no os ahogaréis en un lago de lava-dijo la mujer.
-Aquí
hay muchos diamantes, ¿cuál cojo?-Preguntó Merlín.
-¿Es
que nos fiamos de ella?-Preguntó Marlín.
-¡Qué
alternativa nos queda!-Se quejó Merlín.
-El
diamante soleado-dijo la mujer-. Él parará la lava.
-Aquí
no hay ninguna lava-dijo Marlín.
-Subirá
si no me hacéis caso-dijo la mujer-. ¡Rápido cogedlo!
Merlín
observó que a su izquierda había un diamante casi transparente del todo con una
esfera parecida al sol en su interior. Lo arrancó de la solida roca y lo arrojó
al vacío oscuro. De repente, hubo un destello luminoso de color naranja y ambos
magos no tuvieron más remedio que cerrar los ojos para no quedarse ciegos. En
unos segundos se encontraban en una sala oscura, con un trono de plata y una
gran mesa de bronce llena de comida y bebida. La mujer que les había hablado se
encontraba allí, con cara de preocupación y con las lágrimas cayendo de sus
ojos como tal agua en una catarata.
-¿Qué
os sucede, mi señora?-Preguntó Merlín.
-Es
él… él está viniendo y va a pisotearnos más fuerte que nunca-dijo la mujer.
-¿Cómo
os llamáis?-Preguntó Merlín.
-Soy
Perséfone, hija de la diosa Deméter.
-¿Sois
vos la mujer de Hades?-Preguntó Merlín.
-Desgraciadamente
he de afirmar esa información-dijo Perséfone.
-Perséfone
es la hija semidiosa raptada de Deméter y la hermanastra de Hécate-dijo
Merlín-. Que fue secuestrada por Hades y nadie sabe el motivo. Durante los
meses diciembre, enero y febrero es traída aquí al Inframundo, ¿verdad,
majestad?
-No
sabía que mi historia era tan famosa-dijo Perséfone.
-Y
vos no sabíais lo que tanto sufrió vuestra hermanastra y vuestros padres-dijo
Merlín.
-Siento
interrumpir este debate mas mi hijo ha sido secuestrado y yo encerrado en el
reino de Tártaro, ¿sería muy imprudente pedir ayuda para marcharnos de
aquí?-dijo irónicamente Marlín.
-Sí,
por supuesto-dijo Perséfone-. Una de las ventajas que tiene ser la reina del
Inframundo es que me conozco cada salida.
-Pues
cojamos a mi hijo y a una de esas salidas-dijo Marlín.
-No
es tan fácil-dijo Perséfone-. Hestia construyó este lugar para que solo Hades y
los de su confianza saliesen de aquí. Y a mí no me dejan salir hasta el
comienzo de la primavera. Y para esa fecha quedan aún casi tres meses.
-Pues
no podemos esperar tanto tiempo-dijo Marlín-. Reina Perséfone, vos lleváis más
tiempo aquí que ningún otro ser. Debéis saber las debilidades de este lugar.
-Como
ya os dije, nadie sabe marcharse de este lugar si no es de la confianza de
Hades-dijo Perséfone-. Y me temo que vosotros dos no lo sois.
-¿Sabéis,
al menos, en qué parte de este deprimente reino se hospeda el antiguo rey
Minos?-Preguntó Merlín.
-El
rey Minos…-dijo jactándose Perséfone-. Se donde se hospeda mas nadie ha entrado
allí jamás. Ni Tártaro ni Hades ni nadie que aprecie su alma ha entrado en los
terrenos del rey Minos.
-Pues
si es cierto lo que vos nos decís-dijo Marlín-. Entonces tendremos que romper
esa bella tradición. ¿Dónde, majestad?
-No
permitiré que partáis solos, iré yo también-dijo Perséfone.
-Y
nosotros no permitiremos que arriesguéis vuestra vida por mi sobrino,
majestad-dijo Merlín.
-He
escuchado algo sobre la profecía del Oráculo que conlleva vuestro sobrino,
Merlín-dijo Perséfone-. Y no voy a desaprovechar esta oportunidad.
-¿A
qué se refiere con desaprovechar esta oportunidad exactamente, reina
Perséfone?-Preguntó Marlín.
-No
estoy con Caos ni con Zeus, señor Marlín-dijo Perséfone-. Si es eso lo que os
preocupa. ¿Comenzamos nuestro viaje a la perdición?
-No
deberíamos partir hasta que no nos digáis exactamente donde se halla el rey
Minos con mi hijo ahora, en este mismo instante-dijo Marlín.
-Nunca
encontraréis al rey Minos durmiendo en una cama abrazado a su muñeco-dijo
Perséfone jactándose del cruel ser-. Lo podremos ver en la sala de juicios. Y
es ahí donde nunca lograremos pasar.
-¿Y
por qué mi hijo, un bebé de tres semanas, tendría que estar en una sala de
juicios?-Preguntó Marlín.
-Porque
esa sala conduce a otras salas con seguridad aún mayor-dijo Perséfone.
Y
con esas palabras dieron por acabado el debate y salieron de los aposentos de
la reina del Inframundo por otra puerta. Entraron en una sala pequeña con
escaleras de caracol y descendieron a
través de estas. Parecía que nunca iban a tener fin hasta que la reina
Perséfone se agachó para coger una piedra que la tiró, momentos después, como
si estuviese jugando a la rayuela.
-Continuemos-dijo
Perséfone.
Avanzaron
hasta el escalón donde había caído la piedra donde se pararon pues los
escalones comenzaron a moverse solos. Una pared se formó a media docena de
peldaños delante de ellos y estos se pararon justo ahí pues aunque dicho muro
parecía de la roca más sólida que existe era una puerta que la reina Perséfone
abrió.
-Ya
lo dije antaño-dijo la mujer-. El Inframundo fue construido de tal manera que
ningún muerto saliese de aquí. Y protegeros de manera excelente pues lo que hay
a partir de estas puertas no parecerá ser… verídico.
Entraron
en un largo pasillo parecido al que fueron conducidos por Caronte pero este se
encontraba a oscuras con antorchas apagadas.
-No
os preocupéis-dijo Merlín-. Yo la enciendo.
Y en
cuanto cogió la antorcha, un fuego fue encendido. Atravesaron el pasillo y entraron a una sala cuadrada llena
de puertas y cada una de ellas estaban vigiladas por un zombi.
-¿Cómo
no os atrevéis a retirar las armas cuando vuestra reina está en presencia
vuestra?-Preguntó furiosa Perséfone.
-Señor…
dijo… reglas-dijo uno de los zombis intentando hablar.
-Son
lo suficientemente inteligentes para acatar las órdenes mas lo justo de
imbéciles para no tener sentido común-dijo Perséfone-. ¡Abrid las puertas!
Los
zombis se negaron moviendo la cabeza mientras Perséfone ponía cara de cansancio
y enfado. Segundos después sucedió algo que ninguno de los dos hermanos se
esperaba. Perséfone le arrebató una
espada a un zombie rápidamente y fue cortando las cabezas de cada uno. Después
pisó fuerte en una baldosa del centro y la mitad del suelo de la sala
desapareció haciendo caer los cuerpos de los zombis al mismo vacío que habían
estado los hermanos hechiceros.
-Se
recompondrán y pronto-dijo Perséfone-. Hemos de continuar y rápido.
Abrieron
una de las puertas y creían que iba a suceder algo malo cuando se hallaron en
una sala de juicios vacía. No había nadie allí y Marlín comenzó a pensar que
posiblemente se hallasen fuera del submundo.
-Tened
mucho cuidado-dijo Perséfone-. Esta es quizás la sala más oscura de todo el
Inframundo y el reino de Tártaro.
-¿Por
qué?-Preguntó Marlín-. Si solo es una sala normal.
-¡Marlín!-Dijo
la voz de Atalanta.
-¡Atalanta!-Dijo
el mago esperando a que su mujer apareciese-. ¿Dónde estáis, querida?
-¡Socorro!
¡Auxilio! ¡Él tiene a nuestro hijo!-Dijo Atalanta-. Tened cuidado.
-¡Minos!-Dijo
Marlín.
-¡No
deberías haber pronunciado su nombre!-Dijo Perséfone.
De
repente se escuchó una risa diabólica que procedía de la voz del rey Minos.
Después todos los objetos de la sala se incendiaron de un fuego más oscuro que
el que había conjurado Morgana tiempo atrás. Instantes más tarde se quedaron
atrapados entre el fuego y la magia
oscura del rey Minos que acababa de aparecerse. Pero Merlín, ágil como un rayo,
conjuró un hechizo de protección que hizo retroceder al rey Minos y a sus
fuerzas oscuras.
-¡Id
a por mi sobrino!-Dijo Merlín señalando a su hermana-. Nosotros le mantendremos
ocupado.
-Buena
suerte, hermano-dijo Marlín despidiéndose.
-¡Corred!-Dijo
Perséfone-. Por la puerta de la derecha.
Marlín
avanzó hacia la puerta y la atravesó.
-No
os dais cuenta del peligro que hay tras esa puerta-dijo Minos-. Alguien con
poderes mucho más oscuros que yo lleva en un manto al hijo del mago.
-¡Radamantis!-Dijo
Perséfone asombrada-. ¡No puede ser! ¡Él fue desterrado! ¡Se le despidió tras
su último juicio!
-Mas
eso no significa que él no trabaje para Caos, ¿no es cierto?-Dijo Minos.
De
repente, una serpiente de fuego, que llegaba a medir hasta los cinco metros,
atacó a la reina del Inframundo y al hechicero hijo de Zeus.
-No
tenéis escapatoria-dijo Minos-. Morid como héroes o vivid como fracasados.
La
serpiente se abalanzó sobre Merlín pero este pudo esquivarla mientras Perséfone
la intentaba atacar con la espada que le había robado al zombi. Hubo un
destello de luz blanca dirigido hacia Minos de parte de Merlín y toda la sala
desapareció.
Mientras,
Marlín acababa de entrar por la puerta que le había indicado la reina
Perséfone. Se encontraba llorando, en un pasillo de piedras oscuras con
antorchas de fuego azul turquesa. Así pues, entre lágrimas, se enderezó y
comenzó a explorar las tenebrosas rocas. Parecía una cueva prehistórica pues
había dibujos pintados con sangre y tizas elaboradas por pequeñas piedrecitas.
No podía averiguar de que se trataban parecían líneas trazadas al azar. Siguió
caminando hasta que gracias al tiempo no pudo seguir andando por cansancio. Era
un pasillo interminable, no veía nada más que la luz que procedía de las
antorchas y las imágenes de las paredes hasta que se encontró a un hombre. Iba
andando hasta él cuando se detuvo y al ver su rostro se detuvo y llevaba en sus
brazos un bebé tapado con una manta elaborada por hilos de oro.
-¿Radamantis?-Preguntó
Marlín agotado.
-Cierto-dijo
él-. Y creo que os veré dentro de poco aquí mismo yendo a vuestro juicio final.
-Me
niego a morir aquí y ahora-dijo Marlín.
-Podéis
negaros todo lo que deseéis mas vuestro hijo será uno de las posesiones más
preciadas de mi señor-dijo Radamantis.
-Os…
os… mataré-dijo Marlín.
-Lo
dudo mucho-dijo Radamantis.
-¡Alto!-Gritó
una voz que venía de detrás del anciano juez. Hades se hallaba allí presente
con una espada cuyo mango era negro y rojo oscuro y la hoja parecía elaborada
por los diamantes más duros, fuertes y resistentes que había.
-¿Cómo
osáis a hablarme así?-Preguntó Radamantis furioso y asustadizo-. ¡Uno de los
tres jueces de la muerte!
-Y
yo soy Hades, el dios de los muertos y ahora os comunico que debéis entregarme
al niño… ¿qué lleva puesto?-Preguntó Hades.
-Algo
que hará que controle su magia-dijo Radamantis.
-¡El
vellocino de oro!-Dijo Hades.
-¡Exacto!-Dijo
Radamantis-. Y en cuanto acabe su conjuro ya no tendremos ningún problema por
culpa de esta criatura.
-¿Conjuro?-Preguntó
Marlín furioso-. ¿Querréis decir maldición? ¡Le habéis puesto un arma homicida
en su pequeño cuerpecito inocente! ¡Lo lamentaréis!
-Yo
de vos no haría nada si no queréis que vuestro hijo sufra durante toda su larga
de vida de mago-dijo Radamantis.
-¿Entonces
el niño es un mago? ¿Lo confirmáis?-Preguntó Hades intrigado-. Recordad que es
hijo nacido también de una ninfa de la naturaleza.
-No
penséis que nuestras sospechas sean aún válidas tan pronto y tampoco os diré
nada-dijo Radamantis-. Ahora, si me disculpáis.
-¡No!-Dijo
Marlín abalanzándose contra el juez.
Radamantis
era poderoso y pudo esquivar el golpe de Marlín y el ataque afilado de la
espada de Hades sin soltar al niño.
-Esta
vez no emplearemos la fuerza sino la magia como no soltéis a mi hijo-amenazó
Marlín.
-¡No
os atreváis a amenazarme! –Dijo Radamantis.
Marlín
levantó su brazo derecho y lo movió de tal forma que parecía un látigo. Hubo un
destello azul y una parte del techo se derrumbó para asustar a Radamantis pero
este se mantuvo quieto.
-¿En
serio pensáis en que podéis conmigo?-Preguntó Radamantis.
-Él
no mas yo sí-dijo Hades.
Hades
chasqueó los dedos y el pequeño Arturo apareció entre sus brazos mientras este
se reía con una sonrisa diabólica y fría. ´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽rme al niño... de los muertos y ahora os comunico que deba
muerte! rojo oscuro y la hoja parec
-¡Me
vengaré!-Dijo Radamantis mientras las rocas se arremolinaban alrededor suya. Lo
que estaba haciendo era un hechizo de desaparición y lo conjuró. Radamantis
había desaparecido y nadie sabía donde se encontraba.
-Hades,
por favor, Arturo necesita a su padre y a su madre-dijo Marlín.
-Qué
pena porque… ¡no puede ser!-Dijo Hades sorprendiéndose al ver que el bulto
entre mantas y pañales no era más que un juguete.
-¿Qué
sucede?-Preguntó Marlín preocupado.
-Ha
jugado con nosotros-dijo Hades-. ¡Rápido hay que encontrarle!
-Puede
estar en cualquier sitio-dijo Marlín.
-No,
el Inframundo está a prueba de ese tipo de hechizos, mi querido sobrino-dijo
Hades.
El
dios de los muertos y el mago comenzaron a buscar rápidamente a Radamantis.
Marlín no podía pensar en que sucedería si él perdería la batalla y su hijo
Arturo quedase en manos de ese asesino. Tenía que encontrarlo, era su deber
como padre. Una lágrima se había caído al suelo cuando se encontraron con
Merlín.
-¡Merlín!-Dijo
su hermano dándole un abrazo.
-Hermano,
han cogido a Arturo…
-Sí,
lo sé-dijo Marlín.
-¿Y
Perséfone?-Preguntó Hades.
-Se
ha quedado allí para entretener a Minos-dijo Merlín.
-¿Qué?
¡No puede ser! ¡La va a matar!-Dijo Hades.
-Ella
me dijo que me marchase a buscar a mi sobrino-dijo Merlín-. Yo quería
protegerla pero no me dejó. Esa mujer posee mucha magia, Hades, estará bien.
-Mas
os vale-dijo Hades.
-¿Se
os ocurre una parte del Inframundo donde puede estar escondido Radamantis?-Preguntó
Marlín a su hermano.
-¿Radamantis?
¿El juez?-Preguntó Merlín.
-Exacto-respondió
Marlín.
-En…
en… ¿en los jardines del fuego oscuro?-Sugirió Merlín.
-Imposible-dijo
Hades-. Esos jardines están protegidos por una poderosa magia. Ni yo mismo puedo
entrar pues sus puertas se sellaron para que nunca jamás sean abiertas de
nuevo.
-Mas
Radamantis trabaja para alguien que no tiene límites-dijo Marlín-. Alguien que
desea el mal a toda costa y que hará lo que sea para que el universo sea suyo.
Alguien como Caos.
Merlín
y su tío Hades sabían que Marlín tenía razón pero que era demasiado peligroso
para entrar allí aunque tenían que intentarlo. ¿Iban a caer en la boca del
lobo? Solo se sabía que para que Arturo fuese una de las posesiones de Caos uno
de los magos tenía que morir. Para que el final feliz de Caos estuviese
permanente alguien que significase estabilidad para Arturo tendría que morir y
si cruzaban esas puertas sabían que solo iban a volver dos.
viernes, 27 de febrero de 2015
Los Sneaks Peeks de la 4B de Once Upon A Time
El 1 de Marzo de 2015 seguiremos con la serie de Once Upon A Time ya que empieza la segunda parte de su cuarta temporada. Tras volver Elsa con su hermana Anna y Bella deja a Rumple podremos ver la llegada de las Reinas de la Oscuridad: Maléfica, Cruella de Vil y Úrsula. Os dejo estos emocionantes vídeos.
¡Qué ganas!
¡Qué ganas!
martes, 3 de febrero de 2015
El retorno de Rebecca Mader a Once Upon A Time
REBECCA MADER-ZELENA, LA BRUJA MALVADA DEL OESTE
Durante la segunda mitad de la tercera temporada de Once Upon A Time, a principios del 2014, pudimos ver a la famosa Rebecca Mader, más conocida por su papel como Charlotte Lewis en Lost durante dos años desde 2008 hasta 2010, interpretando a la popular villana del mundo de Oz, la bruja mala del oeste. Y, afortunadamente para los fans de esta serie, la volveremos a ver. ¿Viva? Posiblemente no. Adam Horowitz y Edward Kitsis, los creadores de esta serie, no están acostumbrados a resucitar personajes así pues los pone en una especie de recuerdos del pasado como pudimos ver a Cora, la madre de Zelena y Regina, en la tercera temporada.
Desde el capítulo doce de la tercera temporada, fuimos conociendo a dicha villana. Una bruja tan poderosa que pudo eliminar la maldición del destierro de Peter Pan, villano en la primera mitad de la tercera temporada, y casi viaja al pasado, algo casi imposible de hacer. ¿Por qué quería viajar al pasado? Bueno, para eso hay que ver la temporada de la serie. Pero ella lo único que quería era demostarle a su madre, recién fallecida, que se había equivocado abandonándola en el mundo mágico de Oz y que había escogido mal cambiándola por su hermanastra Regina, la madrastra de Blancanieves.
OTROS RETORNOS
No veremos solo el retorno de Rebbeca Mader sino de dos personajes más al que ya los vimos antes: Pinocho, de la película Pinocho, y Ariel, de la película La Sirenita.
Como ya vimos en la primera temporada, en 2011, Pinocho, con veintiocho años más adulto, fue encarnado por el actor Eion Balley y se ha descubierto que aparecerá en la segunda mitad de la cuarta temporada, el caso es, ¿cómo? En la segunda mitad de la primera temporada, a principios de 2012, pudimos observar como Pinocho se iba convirtiendo en madera hasta morir tras acabar con la maldición gracias a Emma. ¿Será igual que con Rebecca Mader? ¿A través de flashbacks o veremos algo más diferente?
¿Y Ariel? ¿Qué podemos decir de La Sirenita? Joanna García lleva interpretando a Ariel, un pequeño personaje a nivel de la serie pero importante, desde 2013. Apareció en la primera mitad de la tercera temporada como una sirena que se convertía en una mujer con piernas que se había enamorado del príncipe Eric y que rescató de las garras de la malvada madrastra de Blancanieves a dicha mujer. Pero esta fue engatusada por la cruel bruja y capturó a Blancanieves pero pudo rescatarla por segunda vez. En la segunda mitad de la tercera temporada, en 2014, vimos a Zelena transformada en Ariel con un encantamiento cambiador de personas. Embrujó a los labios del Capitán Garfio, lo que les causó un grave problema. ¿Qué veremos en esta cuarta temporada con Ariel?
QUEENS OF DARKNESS (LAS REINAS DE LA OSCURIDAD)
CRUELLA DE VIL, ÚRSULA Y MALÉFICA )- LAS REINAS DE LA OSCURIDAD
En esta segunda mitad de temporada, nos ha tocado, no una villana, sino tres. Cruella de Vil, Úrsula y Maléfica.
¿Enemigas o siervas del Ser Oscuro? ¿Qué gran poder ocultan estas tres mujeres? ¿Qué veremos de ellas este año? Os dejo un par de vídeos sobre ella. El primero es la escena del engaño a Bella y el segundo es la escena de la advertencia de Cruella a Rumplestiltskins.
No se sabe mucho acerca de estas tres brujas. ¿Tendrán relación Úrsula y Ariel? ¿Y Cruella y Pongo? ¿Y Maléfica y Aurora? En la segunda temporada, en 2012, se pudo observar que Maléfica durmió a Aurora pero no funcionó y en la tercera temporada, en 2013, vimos a Úrsula amenazar a Regina al igual que Maléfica a esta en 2011. Se sabe que cada una tiene un pasado especial con la madrastra de Blancanieves. ¿Se unirá esta a las Queens Of Darkness? En 2011, también pudimos ver como Maléfica es derrotada por Emma y el príncipe Encantador.
Y en este video vemos como Úrsula amenazó a Regina, en 2013, por hacerse pasar por ella.
Pero, ¿y Cruella? ¿Qué oscuro pasado tiene ella con Regina? ¿Y qué poderes tiene? En la versión de 101 Dálmatas de Disney de 1961 vemos a una mujer cincuentona amante de los abrigos de pieles y ahora la vemos metida en un mundo de magia y hechicería oscura. ¿Qué sorpresa nos deparará esta serie?
OTRO PERSONAJE MÁS
Pero Cruella, Úrsula y Maléfica no son las únicas que se presentan a la segunda mitad de la cuarta temporada de Once Upon A Time. Un hombre, el rey del mar, Poseidón. No se sabe mucho acerca de este personaje pero, ¿será el padre de Ariel?
TRAS LA CAÍDA DE LA REINA DE LAS NIEVES
Tras el suicidio de la Reina de las Nieves; Elsa, Anna y Kristoff abandonan Storybrooke. Bella descubrió el secreto de la daga falsa de Rumpelstiltskins y le obligó a huir del pueblo. Pero el Ser Oscuro tiene siervos hasta fuera de los límites.
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lunes, 2 de febrero de 2015
Tráilers de las películas que salen este mes
Bob Esponja: Un héroe bajo el agua (06/02/15)
El destino de Júpiter (06/02/15)
El hombre más enfadado de Brooklyn (06/02/15)
Foxcatcher (06/02/15)
Red Army (06/02/15)
The Interview (06/02/15)
Tusk (06/02/15)
Cincuenta sombras de Grey (13/02/15)
La Señal (13/02/15)
El año más violento (20/02/15)
El francotirador (20/02/15)
El libro de la vida (20/02/15)
Lo mejor de mi (20/02/15)
El gurú de las bodas (27/02/15)
El país de las maravillas (27/02/15)
Ex Machina (27/02/15)
Kingsman: El servicio secreto (27/02/15)
La mujer de negro 2: el ángel de la muerte (27/02/15)
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miércoles, 28 de enero de 2015
19 canciones españolas
Alejandro Sanz: Camino de rosas.
Alex y Christina: Chas! Y aparezco a tu lado.
Amaia Montero: Caminando.
Amaral: El universo sobre mí.
Ana Belén y Víctor Manuel: La puerta de Alcalá.
Ana Torroja: Sonrisa.
Chenoa: Quinta dimensión.
Dani Martín: Cero.
David Bisbal: No amanece.
Efecto Mariposa: Por quererte.
El canto del loco: La madre de José.
Hombres G y Pereza: Voy a pasármelo bien.
Joan Manel Serrat: Mediterráneo.
Joaquín Sabina: Y nos dieron las diez.
Leiva: Terriblemente cruel.
Luis Fonsi: Corazón en la maleta.
Malú: No voy a cambiar.
Melendi: Tocado y hundido.
Sergio Dalma: Galilea.
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martes, 27 de enero de 2015
La Dama del Lago Capítulo 3: La Batalla en la Gran Llanura del Norte
CON ESTE CAPÍTULO DIGO QUE NO ES UNA TRILOGÍA.
Capítulo 3: La Batalla en la Gran Llanura del Norte
-Majestad,
ya están aquí-dijo Hermes.
-Que
pasen-ordenó Zeus.
En
la sala de reuniones del Monte Olimpo entraron tres ancianas vestidas con
hermosos vestidos hechos a mano y cada una tenía un velo que les tapaba el
pelo.
-Sabemos
para qué nos habéis llamado, majestad-dijo Cloto, la anciana de la izquierda.
-Mas
no lo haremos gratis aunque seáis nuestro rey-dijo Átropos, la anciana de la
derecha.
-¿Qué
deseáis?-Preguntó Zeus.
-Lo
sabéis perfectamente-dijo Láquesis, la anciana del medio.
-Lo
siento mucho, mis queridas señoras, mas no puedo hacer que entréis dentro de
los olímpicos-dijo Zeus-. No se os consideran diosas.
-Hay
otra cosa que deseamos igual, majestad-dijo Láquesis.
-¿Cuál
es, si se puede saber?-Preguntó Zeus.
-Antaño
tuvimos suficiente poder, más que un dios-dijo Cloto-. Acabamos con los
gigantes Agrio y Toante sin ayuda de nadie. Nosotras y nuestra magia. He aquí
nuestro pacto. Nos concedes unas tierras para nosotras, nuestro propio reino y
os contaremos todo sobre el pequeño Arturo.
-¿Arturo?-Dijo
Zeus-. ¿Así se llama?
-Sí-dijo
Láquesis-. No obstante, un nombre solo no os servirá de mucho, majestad.
-Veré
lo que puedo hacer-dijo Zeus.
-De
acuerdo-dijo Átropos-. Se puede observar a millas de distancia que no deseáis
tanto lo que sucederá así que nos marchamos.
-¡No!
¡Esperad!-Dijo Zeus desesperado-. ¿Qué tal las Tierras Intercontinentales? Un
nuevo reino para todas.
-¿Las
Tierras Intercontinentales?-Preguntó Láquesis-. ¿Acaso nos tomáis por tontas?
No queremos un reino que sabéis que no tendrá prosperidad alguna.
-De
acuerdo, la isla Antipaxos y es mi última oferta-dijo Zeus.
-Sabíamos
que ibais a darnos esa oferta desde que entramos-dijo Átropos-. Y no os
preocupéis, Poseidón no se lo tomará tan mal. Está acostumbrado al rechazo
desde la batalla en Atenas.
-Sois
tan malas como el mismísimo Caos-dijo Zeus-. Ahora os toca ceder a vosotras.
-Comenzad
vos, hermana Cloto-dijo Átropos.
Cloto
estiró sus brazos y abrió completamente sus manos. Hubo una luz cegadora blanca
durante unos segundos y la sala de reuniones del Monte Olimpo desapareció. En
su lugar, se había sustituido por la escena de Marlín conociendo a Atalanta en
el Bosque Sagrado.
-En
los interiores del Bosque Sagrado, vuestro octavo hijo Marlín conoció a la
bella ninfa Atalanta, hija del poeta Eurípides. Ambos se enamoraron locamente
el uno del otro en una sola mañana, se parece a su padre. El mago le dijo a la
ninfa del Bosque de los Montes Pindo que se hiciese pasar por una vendedora de
trigo para verse sin que vos y ningún dios la vea entrar en su alcoba.
La
imagen cambia y se encuentran en la alcoba de Marlín mientras Cloto vuelve a
hablar.
-Ahora
debéis escuchar atentamente pues es la parte más importante de la historia. Esa
noche no solo dejó a la ninfa en cinta sino que sucedieron más cosas. La novena
hija de Hera descubrió que su hermano mayor tenía una amante. Todo iba conforme
ella lo había planeado.
-¿Morgana?
¿Qué tiene que ver ella con todo esto? ¿Acaso conocía a la ninfa?
-No
os vamos a contestar a esas preguntas a menos que queráis que subamos el
precio-se negó Láquesis-. Hermana, continuad.
-Nueve
meses más tarde nació el pequeño Arturo mientras vos os reuníais con los
olímpicos y con vuestro hermano Hades-terminó Cloto.
-Subiré
el precio-dijo Zeus-. La isla Elafonisos de cuarenta y ocho millas a cambio de
toda la información relacionada.
-Sabíamos
que nos ibais a regalar dicha isla desde el principio-dijo riéndose Átropos.
-Ahora
debo continuar yo con el presente-dijo Láquesis mientras se transforma la
alcoba en el bautizo de Arturo en la sala de celebraciones del Olimpo
Terrestre-. Ahora se está celebrando el
bautizo en la sala de celebraciones del Olimpo Terrestre y están regalándole
maravillosos presentes de todas las clases sociales. Desde esclavos hasta
dioses.
-¿Dioses?
¿Quiénes son esos traidores?-Preguntó Zeus.
-Dioses
como Apolo y Hera-respondió Láquesis-. A partir de este momento os sentís
furioso, traicionado y melancólico, ¿no? Átropos, por favor.
-Vos
no llegaréis a expulsar a Hera y a Apolo de los olímpicos mas se formará una
revolución entre los dioses a la que se titulará “La Rebelión de los Seres”
donde no solo se encontrarán dioses de vuestra familia sino fuerzas, criaturas,
humanos y magos. Tres bandos habrá en el mundo: La Rebelión de los Seres, Los
Dioses Olímpicos y Los Siervos de Caos.
Hubo
otro cambio en la imagen y apareció las ruinas del Olimpo Terrestre cuando
Átropos volvió a informar a Zeus.
-Vos
no dejaréis entrar a ningún revolucionario ni a ningún siervo al Monte Olimpo
mas tampoco haréis gran cosa pues no desearéis matarlos ni desterrarlos.
-¿Y
quiénes son esos dioses?
-Esperad
mañana al alba pues encontraréis a todos los revolucionarios y a todos los
siervos.
-¿Y
los Olímpicos Excluidos?
-Ese
grupo dejará de existir. Hades será vuestro fiel consejero y con él todos los
Olímpicos excepto algunos se unirán pues vos y los demás sois ambiciosos con el
poder.
Zeus
suspiró y les ordenó que continuasen.
-La
unión de ambos grupos será la señal para que comience la guerra. Una guerra que
no podréis parar ni vos mismo. La batalla final por el destino del universo. El
Oráculo tenía razón, majestad. “La desolación y la muerte traerá”.
-Sí
pero también dice que la buena suerte traerá-replicó Zeus-. Debe haber algo
bueno, Átropos. ¿Ganaré yo la batalla final?
-Ninguno
de los tres bandos ganará el trofeo de la victoria, majestad-respondió la
Parca.
-¿Cómo?
¿Qué queréis decir? ¿Acabaremos todos muertos?-Preguntó Zeus.
-Todo
se decidirá en un campo de batalla pero ninguno de los tres bandos querrá
proclamar dicha batalla. Será el destino el que lo haga. Los tres irán hacia
Troya y entonces será ahí donde comenzará el apocalipsis, majestad.
-Entonces
partiré hacia Troya de inmediato-dijo Zeus.
-¿Estáis
seguro?-Dijo Láquesis.
-Si
parto ahora…
-Sería
una insensatez, majestad-dijo Átropos-. Iríais directo a la muerte.
-Entonces,
¿qué hago?
-Si
aún nos ofrecéis más, nosotras no encargaríamos del chico-dijo Cloto.
-No
puedo ofreceros otra isla-dijo Zeus.
-Bueno
pues entonces nos marchamos-dijo Láquesis.
-¡No
podéis! Aún no me habéis dado lo que yo necesito-replicó Zeus.
-Eso
es incierto-dijo Cloto-. Nos has pedido que os contemos la historia del chico y
lo que sucederá. ¿No es eso lo que nos habéis pedido? Ya si queréis que nos
encarguemos del chico será otro precio.
-Meditadlo,
majestad-dijo Láquesis.
De
repente, entró Hermes en la sala.
-¿Majestad?-Preguntó
el dios al ver a su padre furioso.
-Avisad
al rey Menelao de Troya y decidle que venga a mi templo He de decirle algo.
Mientras,
en Paestum, el reino de Hera, algunos dioses decidieron oponerse ante Zeus y
estos eran: Atenea, Apolo, Afrodita, Hefesto, Fénix, Deméter, Dionisio, Hermes
y Poseidón.
-Os
he reunido para no ocultar más la verdad-dijo Hera.
-Exponedla,
decid lo que tengáis que decir-dijo Atenea.
-Hemos
de dejar nuestras relaciones a un lado, ahora lo que importa es salvar al
pequeño Arturo. Zeus hará todo lo posible por matarlo o encerrarlo en el reino
de Tártaro-dijo Hera.
-No
si él posee más poder que un –corrigió Atenea-. Él es un hijo de mago y de
ninfa. Tiene más posibilidades de variar su magia que un dios.
-No
estamos reunidos para derrotar a Zeus-dijo Hera-. Deméter, Poseidón y yo
sabemos más que nadie que solo los herederos pueden gobernar. El reinado del
Monte Olimpo es un cargo legítimo y hereditario.
-Las
leyes se pueden cambiar-dijo Fénix.
-Por
supuesto, pero deberíamos hacer una asamblea todos los dioses para votar, ¿no
creéis, Fénix?-dijo Hera.
-Aquí
hay democracia cuando os conviene a vos y a mi abuelo Zeus-replicó Fénix.
-¿Vamos
a discutir más o comenzamos a debatir el verdadero problema?-Preguntó Afrodita
indignada por la absurda pelea de su madre y su hija.
-El
primer paso sería dejar claro nuestros propósitos-dijo Apolo-. Arturo no ha
hecho anda a ningún dios ni ha obtenido ningún arma. ¡Es un recién nacido! Y si
le mantenemos vigilado no hará absolutamente nada.
-Nadie
conoce mejor a mi hermano menor, Zeus, que yo-aclaró Poseidón-. Siempre he
estado al lado suya. En los buenos y en los malos momentos y si comienza a
pensar que estamos en contra suya hará todo lo posible por convertirnos en
dioses de tercera clase.
-Mirad
lo que me hizo a mí-dijo Fénix.
-Mi
hija tiene razón-dijo Hefesto-. Si no fuera por mi esposa Afrodita, mi madre y
suegra Hera y yo ahora estaría desterrada.
-Y
es una de las diosas más esenciales-dijo Afrodita defendiendo a su hija Fénix,
la diosa de la vida, y viendo como esta se sonrojaba.
-Lo
que le hizo a Fénix fue muy injusto-dijo Hera-. Y él debería comprender que
casi extinguimos a once razas de dragones a cambio de la salvación de un
planeta.
-Esta
vez es nuestra la ocasión-dijo Fénix-. Podríamos revolucionarnos. Hacer que
algunos de vosotros tres obtenga el poder.
-Aún
sois muy joven para entendernos, nieta mía-dijo Hera.
-Seré
joven mas no tonta-dijo Fénix-. Dentro de diecinueve años habrá un eclipse, uno
de los momentos más mágicos del milenio. Lo podríamos aprovechar como el
momento del inicio de la revolución.
-No
haremos tal cosa-se negó Hera.
-¿Por
qué no?-Preguntó Fénix.
-Porque
un eclipse es demasiado poderoso, incluso para Caos. Un corte más en la fina
cuerda y este se escapará del reino de Tártaro-respondió Hera.
-¿Y
que sugerís que hagamos?-Preguntó Fénix.
-Proteger
al chico-dijo Hera-. No vivirá en el Olimpo Terrestre.
-Estoy
de acuerdo-dijo Apolo-. Podría vivir en Delfos conmigo y con sus habitantes.
-¿Delfos?-Preguntó
atónita Afrodita-. Yo creo que la diosa del amor, yo, sería la compañía más
agradable.
-Por
no decir la diosa de la familia-dijo Hera.
-Yo
estoy de acuerdo con mi hermanastro Apolo-dijo Atenea-. Yo también poseo un
pequeño templo en Delfos. Creo que es el lugar más seguro y más estable.
-Votos
a favor de que Arturo, Marlín y Atalanta se queden a vivir en Delfos-dijo Hera
mientras Apolo, Atenea, Hefesto, Fénix, Hermes y Dionisio levantaban la mano.
-Se
cierra la sesión-se despidió Hera.
Pero
lo que no sabían era que ninguno de los tres iban a llegar a Delfos. La pequeña
familia fueron escoltados por el ejército de Epix, por Merlín, por la falsa
Morgana y por los ejércitos de la nueva rebelión llamada “La Rebelión de los
Seres” y cuando ya se encontraron en la Gran Llanura del Norte, en los campos
verdes y totalmente despejados montando a caballo, los ejércitos de: Zeus,
Hades, Artemisa, Ares, Hestia, Asclepio, Eros, Hebe, Pan, Eris, Ilitía y
Némesis aparecieron y formaron filas en frente de los ejércitos de: Hera,
Fénix, Afrodita, Hefesto, Hermes, Poseidón, Dionisio, Deméter y Atenea. Eran
doce ejércitos contra nueve. Depende de la clase en que estuviese cada dios
pudiese tener un número limitado de soldados. Por ejemplo, Zeus tenía mil
doscientos, Hebe seiscientos y Fénix cuatrocientos. Tres mujeres se situaron
delante de la primera fila mientras Hermes, que era uno de los pocos dioses que
se les permitía bajar a los planetas, y Marlín hacían lo mismo.
-Somos
ocho mil doscientos soldados más dragones, arpías y otras criaturas oscuras
mientras vos solo sois siete mil
seiscientos soldados, un par de magos, una maga y unas pocas ninfas. ¿Acaso
creéis que podéis ganarnos?-Calculó la mujer del centro llamada Alecto, la
furia implacable-. Tenéis la oportunidad de rendiros y solo el bebé sufrirá y a
todos se os perdonará o luchad y todos moriréis. No quedará ninguno vivo.
-Creo
que podremos ganar-dijo Hermes-. Ningún dios se ha arrepentido de formar parte
de la rebelión.
-Hermanastro
Hermes-dijo Alecto-. Podéis decirle a vuestra madre que se arrepentirá de
formar tal grupo y a vos os digo ahora que erais uno de los dioses con mayor
confianza que poseía nuestro padre. Actualmente se arrepiente de confiar en
vos. Última oportunidad.
-Si
algún dios decide unirse a la rebelión o irse de ella que envíe una señal
ahora-dijo Marlín.
Pasaron
unos segundos y Alecto volvió a hablar.
-Está
bien-desenvainó su espada-. De acuerdo. Luchemos pues. ¡A la carga!
El
cielo se oscureció y unas nubes grandes lo taparon completamente. Había
comenzado a llover mientras Atalanta buscaba a Merlín. Se lo encontró luchando con una de las cuatro
arpías. La bestia a la que llaman Celeno y Atalanta, velozmente, saca de su
carcaj una flecha y su arco y se la lanza clavándosela en la espalda. La arpía
suelta un grito horrible y la hace despistarse unos segundos.
-Rápido,
llevaos a Arturo-le dijo Atalanta a Merlín.
-No,
me quedo a luchar.
-¡No
hay tiempo! ¡Estará más seguro con vos que con ningún otro!
-Os
agradezco vuestro gesto, cuñada mía, pero soy uno de los tres magos que estamos
en esta guerra y en cuanto lleguen los refuerzos de los rivales me necesitaréis
más que nunca. Dádselo a Morgana.
-No.
Llevadlo y no repliquéis. Soy una madre primeriza con su hijo de tres semanas
en plena guerra.
-De
acuerdo, pero, ¿por qué no se lo dais a ella?
-Si
sobrevivís os lo contaré. ¡Vamos!
-¡Vamos,
Silver! Galopa como nunca lo has hecho.
La
arpía se dio la vuelta y Atalanta no se dio cuenta de que Morgana iba tras
Merlín. La ninfa desenvainó una daga y comenzó a intentar acuchillear a Celeno
mientras que en el Olimpo Terrestre se encontraban observando la batalla.
-Puedo
enorgullecerme y decir que he adiestrado bien a la ninfa-dijo Artemisa.
-Pues
no os enorgullezcáis tanto, hija-dijo Zeus-. Quiero que actuéis ahora. Necesito
a cinco manadas de los animales más salvajes y peligrosos que tengáis. Esta
guerra debe acabar cuanto antes.
-¿Vais
a enfrentar a fauna contra vegetación?-Preguntó Artemisa.
-Fauna
contra vegetación, hechicería, fuerza y otros elementos naturales y antinaturales-dijo
Zeus enfadado.
-Como
gustéis, majestad-dijo Artemisa.
A
pocas leguas de ahí, cinco manadas de tigres, leones, escorpiones, serpientes y
leopardos corrían y se deslizaban lo más rápido posible para asistir a la
batalla y matar a todos los ejércitos de la Rebelión de los Seres en señal de
Zeus y Artemisa cuando lo vieron en Delfos.
-Artemisa
ha sacado a cinco manadas de sus fuerzas-dijo Dionisio-. Debemos actuar ya.
-¿Cómo?-Preguntó
Hefesto.
-Dejádmelo
a mí-dijo Fénix creando una bola de fuego.
-¡No!-Dijo
Hefesto haciendo desaparecer dicha bola-. Si algo he aprendido de mi juventud
es a no jugar con fuego.
-¿Y
cómo pensáis hacer que quinientos animales venenosos, veloces y fuertes no
asesinen a nuestros ejércitos?-Preguntó Fénix enfadada.
-Muy
fácil-dijo Poseidón acariciando su tridente-. El dios de los terremotos va a
crear uno una vez más.
Dicho
dios situó el tridente y después retrocedió unos pasos. Unas llamas azules
brotaron a su alrededor mientras observaban la creación de un terremoto de más
de diez metros de longitud y de ancho.
-¿Qué
sucede?-Preguntó Hera-. ¿Por qué no aumenta de tamaño? Os recuerdo que
dividisteis en dos un planeta cuando desterramos a nuestro padre.
-Era
joven y había mucha magia-dijo Poseidón-. Se gasta demasiada en hacer un seísmo
tan grande y las consecuencias podrían ser funestas mas ese no es el problema.
Algo está impidiendo que se haga más grande.
-¿El
qué?-Preguntó Afrodita.
-Las
ninfas, ¿verdad?-Dijo Atenea-. Tienen un poder increíble involuntariamente
sobre la protección de la naturaleza. Es inútil que lo sigas conjurando,
además, crear otro significaría la muerte de todas ellas incluso la de Atalanta
pues cuando ven naturaleza muerta son ellas las que mueren por dentro.
Las
llamas se apagaron cuando Poseidón volvió a coger su tridente y pudieron
observar como sus ejércitos caían lentamente hasta que obtuvieron la ayuda de
Madre Naturaleza invocada por Atalanta.
-¡Madre
Naturaleza despertad!-Dijo Atalanta-. ¡Despertad por vuestras tierras!
¡Despertad por vuestras hijas las ninfas! ¡Luchad en esta batalla y haced que
vuela la paz a vuestros terrenos! ¡Alzaos al sol y creced! ¡No os ocultéis en
las sombras de la cobardía!
De
repente, unas raíces brotaron del suelo y los árboles comenzaron a andar.
Pisaban, acuchillaban con sus ramas y lanzaban a soldados del bando de Zeus
mientras que los leopardos, tigres y leones saltaban el estrecho terremoto y
atacaban a todos los ejércitos.
Mientras,
Merlín galopaba rápidamente y Morgana hacía lo mismo a unos metros detrás suya.
-¡Hermano!-llamó
Morgana-. ¡Merlín! ¡Parad, por favor!
-¿Qué
ocurre, hermana menor?-Preguntó Merlín con su sobrino Arturo en sus brazos
dormidos.
-Dadme
al niño-dijo Morgana-. Vos seréis más buenos en campos de batalla que yo. Por
favor, hay prisa.
-Me han
encargado dicha tarea y yo la cumpliré-dijo Merlín.
-No
hagáis ninguna estupidez, hermano. Sabéis que vamos perdiendo la guerra.
Artemisa ha sacado a cinco de sus grandes manadas de los animales más salvajes
y peligrosos que posee ella. Tigres de bengalas, leones africanos, boas,
leopardos y escorpiones y el único refuerzo que tenemos es el poder de la
naturaleza y no parece suficiente. Por favor, entregádmelo. Vos sois mejor mago
que yo y sabréis luchar con más destreza.
-De
acuerdo, mas tiene que estar en menos de cuatro jornadas en Delfos. No
aguantaremos mucho más la batalla.
-Estará
allí en tres.
Morgana
arrebató al niño de los brazos de Merlín rápidamente y salió disparada con su
caballo de pelaje negro y cuando ya hubiese galopado la distancia suficiente
como para que ella no pudiera observar a nadie allí detrás, Merlín comenzó a
perseguirla. La bruja mentirosa no se dirigía a Delfos sino a un bosque que se
encontraba en los lindes la Gran Llanura del Norte. Los árboles eran viejos,
sin hojas, y algunos con símbolos marcados. No era un lugar agradable para
pasear pues era un portal para ir al Inframundo.
-¡Morgana!-Llamó
Merlín a su hermana la traidora-. ¿Cómo os atrevéis a traicionar a vuestra
familia?
-¿Haciéndolo,
quizás?-Dijo con una sonrisa malvada en su rostro-. Mas ahora que estáis aquí
os he de contar la verdad. No estoy del lado de los dioses ni en el lado de la
rebelión.
-¿Queréis
decir que estáis formando un nuevo bando que nos declarará la guerra?
-No,
estoy diciendo que desde hace centenares de años se formó el primer bando.
Antes de nuestro nacimiento, antes de los nacimientos de nuestros padres. Una
fuerza mayor que terminará de cortar el hilo.
-¡Caos!
-¡Exacto!
Y he de deciros que no estoy sola. La batalla en la Gran Llanura del Norte es
una bobería comparado con lo que mi señor tiene programado cuando este dulce y
molesto niño crezca.
-¡Estáis
loca! ¡Recordad que es vuestro sobrino! ¡El hijo primogénito de vuestro
hermano!
-Marlín
podrá tener los hijos que él y su esposa, la ninfa estúpida, que quieran
siempre que no se entrometan en los planes de Caos.
Morgana
estiró su brazo derecho y un destello blanco hizo tirar al mago de los lomos de
su caballo.
-¿Recordáis
cuando os dije que erais mejor mago que yo?-Preguntó Morgana-. Mentía, por
supuesto. Soy más joven, más lista, más fuerte y se utilizar todo tipo de
magia.
-La
magia oscura no se debe utilizar a la ligera. Ni si quiera los dioses saben
utilizarla bien.
-Porque
está fuera de sus alcances. Todos tenemos un límite, Merlín, mas algunos están
más lejos que otros.
Morgana
se bajó de su caballo y una bola de fuego morada y negra apareció de la palma
de su mano quemando los restos que quedaban del bosque y dejando en él una
señal de magia oscura para siempre.
-Veréis,
el fuego oscuro es un conjuro que hace que dicho sustancia nunca se apaguen y
propaguen más dolor. Si las ninfas, incluida Atalanta, se acercan a este bosque
morirán en cuestión de pocos minutos. Ahora vos moriréis quemado en esta
hoguera y dejaréis restos de magia que no se desaprovecharán.
-No
si yo no lo permito. No dejaré que me ganéis, Morgana. La batalla no está tan
lejos como creéis. Si se acercan un poco más observarán este incendio y Marlín,
como buen mago que es, vendrá y os verá tal como sois. Os entregaremos a los
Olímpicos, a todos, y el universo descubrirá quien sois vos en verdad y que el
destierro de Caos fue en vano.
-Buen
plan, hermano, mas primero tendréis que derrotarme. Vos no lucharéis para matar
en cambio yo sí.
Morgana
le lanzó una bola del mismo tipo de fuego pero este se defendió a él y a su
caballo con un escudo protector invisible, no obstante, se formó un círculo de
fuego oscuro alrededor de ambos y quedaron atrapados.
-No
importa-dijo Merlín.
Del
círculo de fuego salió uno turquesa más pequeño en el que se crearon cuatro
pequeños caminos que se dirigían al norte, al sur, al este y al oeste.
-El
famoso círculo de Merlín-dijo Morgana-. Nadie sabe para qué se utiliza.
-Te
equivocas, todo el mundo sabe para qué se utiliza mas nadie sabe cómo se crea.
-Creo
que soy demasiado experta como para saber conjurar todos, absolutamente todos,
los hechizos.
-Este
no. Lo importante no es saber para qué sirve sino lo que quieres hacer tú. Lo
puede hacer todo pero debes tener razones como para que apenas te quede magia.
Mas como yo soy el creador, se el único defecto que tiene y lo utilizo para
favorecerme.
-¿Y
qué vais a hacer pues?
-Lo
veréis a continuación.
En
los caminos se crearon un círculo más en cada uno pero estos eran los más
pequeños. En el del norte apareció una flecha de platino, en el del sur
apareció una lápida con un ojo grabado, en el del este apareció una esfera
flotante parecida al sol y en el del oeste una gota de agua también flotante.
-Para
formar el círculo, se necesitan cuatro símbolos. La flecha es de platino y se
encuentra en el norte pues dicho metal es uno de los materiales más duro que
existe por ahora y la flecha es de las de Eros. El norte simboliza lo eterno
y…¿qué hay más eterno que un flechazo de amor verdadero? La lápida con el ojo
de Eris grabado es el símbolo de la envidia. Como puedes observar la lápida es
de pura roca. Fuerte pero se puede destruir poco a poco. El del este es el sol
pues dicho lugar significa la esperanza, lo único que no salió de la caja de Pandora.
Y, por último y no menos importante, tenemos el agua. Bonita, preciosa y bella
mas ¿cuánta gente ha asesinado el mar? No encontraréis tales objetos nunca más.
Eros no os dejará ninguna flecha, Poseidón no permitirá que entréis en sus
mares, Helios no dejará que toquéis al sol y Eris no os ayudará ni con el
precio más alto de todos. Estáis acabada. Tenéis razón, yo no lucho para matar
pero sí para acabar con mi contrincante.
El
fuego oscuro se volvió rojo.
-¡Dijisteis
que no sabíais utilizar magia negra!-Dijo Morgana.
-Yo
también se mentir-dijo Merlín jactándose.
Dio
una vuelta a si mismo, alzó su brazo derecho hacia el cielo mientras se formaba
un remolino de nubes alrededor del bosque.
-No
importa que os marchéis ahora a por vuestro señor, hermana-dijo Merlín-. No
habrá sitio donde esconderse cuando acabe el conjuro.
Morgana
intentó asesinarle lanzándole un hechizo mas no sirvió de nada. El rayo azul
del círculo de Merlín llegó hasta el Monte Olimpo donde Zeus lo podía observar.
-Preparad
mi caballo-le ordenó Zeus al jefe de los mayordomos del Monte Olimpo llamado
Orfeo-he de ir al Mileto a ver a mi sobrina la maga.
-Sí,
mi señor-dijo Orfeo antes de salir de la sala.
Pero
Zeus y Orfeo no eran los únicos que habían visto los efectos del círculo de Merlín.
En Delfos, también pudieron observarlo.
-¿Y
qué va a pasar ahora?-Preguntó Fénix.
-Merlín
acaba de dejar las cosas claras al mundo-respondió Atenea-. Los poseedores de
la magia oscura planean apoderarse del universo comenzando por el subsuelo y
terminando por el Monte Olimpo.
-¿El
subsuelo?-Preguntó Fénix.
-¡Caos!
¿Atenea, es Caos?-Dijo Hera.
-No
lo sé-dijo la diosa nerviosa.
-Estamos
perdidos si no sabemos a lo que nos enfrentamos-dijo Apolo.
-Puedo
averiguarlo-dijo Hera
-¿A
dónde vais?-Preguntó Afrodita.
-A
ver a Hécate-dijo Hera-. Ella sabrá la respuesta a todo esto de los asuntos de
magia.
-¡No!-Dijo
Deméter-. ¿Creéis que os dirá algo después de lo sucedido? Partiré yo y no hay
más que hablar. Aunque odie a su familia, su propia madre obtendrá más
respuestas que cualquier otro dios o diosa. Amabas hemos sufrido y seguimos
haciéndolo por el secuestro de Perséfone.
Y
sin más demora, Deméter partió con su caballo hacia el Mileto, el hogar en
ruinas de la diosa de la magia.
Mientras,
una niebla oscura había rodeado el círculo de Merlín mas el hermano del gran
mago había venido a protegerle.
-¡Merlín!-Llamó
Marlín a su hermano.
La
niebla intentó atacar al mago del círculo pero una gran cúpula blanca fabricada
por arte de magia de Marlín los había protegido.
-Esto
no es magia de Morgana-dijo Marlín-. Sino de Caos. ¡Intenta destruir el mundo!
-¡Y
no le dejaremos! ¡Entra!
-Morgana
se habrá escapado-dijo Marlín mientras hacía lo que su hermano mayor le
mandaba.
-No
importa, se perfectamente donde se ha escondido esa rata de cloaca.
-¿Dónde?
-En
el reino de Tártaro con los demás bichos.
Alzaron
la vista al cielo y una estrella roja fugaz pasó por encima de sus cabezas
donde aterrizó en los campos de la Gran Llanura del Norte a unos metros de
Atalanta y de ella salió un hombre encapuchado por una túnica roja y con una
espada de mango rojo, mas, de repente, Atalanta le amenazó con uno de sus
cuchillos.
-¡Caos
no formaba parte del plan!-Dijo Atalanta-. ¡Mi hijo está ahí fuera! Ya me
habéis dado demasiados problemas, no puedo seguir confiando en vos ni en
vuestros señores.
-Os
equivocáis-dijo el hombre de voz grave-. Vuestro hijo está a salvo con nosotros
mas si os lo quedáis vos o vuestro esposo o se lo entregáis a los dioses
tendréis un gran problema.
-¿Y
por qué no cojo yo misma la espada y os asesino a todos? Será un derramamiento
de sangre mas si lo hago bien no será en vano.
-Habéis
tenido muchas oportunidades de asesinarme mas no lo habéis hecho y no lo
haréis.
-¿Y
por qué no?
-Porque
me amáis y no sabéis si Arturo es hijo de Marlín o mío.
-¡Mentís!
-Vos
sois la que mentís. Cuando los rasgos del niño crezcan tendréis que tomar una
decisión sobre por qué Arturo no se parece a ningún miembro de su familia
paterna.
-Nadie
sabe quien es su padre. Ni yo, ni vos, ni Marlín. Y no pienso contar a nadie
que poseo un amante. Y a vos tampoco os convendría si saben que mi amante es un
dios. ¿Cómo se lo tomará Afrodita al saber que ella ha estado engañando a su
marido y que su amante la engaña con otra?
-Intentará
mataros a vos y a mí mas pensad también en Hera. Ella es el límite de Zeus y si
sabe que su nuera le ha sido infiel a su hijo os matará. Tendréis más amigos
que nunca y vuestro hijo también pues ya sabéis como se toma ella a los frutos
de los infieles.
El
dios desconocido alzó su mano y la niebla terminó de cubrir todo el territorio
lleno y, por arte de magia, apareció un cadáver de Atalanta ¿falso? Mientras la
Gran Llanura del Norte se llenaba de gritos de ninfas, desolaciones de árboles
y lamentos de guerreros.
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